14/11/13

The sun will set to rise?


En su bañera caía el agua teñida de rojo. Se podía percibir un suave aroma a mandarina mezclado con tristeza. Las paredes también podían percibir su desesperación. Éstas lloraban con ella. Secó su piel y se quitó el maquillaje mientras miraba el espejo con cara de enojo, de rabia, aunque también de temor.

Se metió en la cama. Su almohada deseaba que algún día ella no la empapara. No hubo suerte hoy tampoco. Ella deseaba tantas cosas que incluso le suponía un peso.

Cerró los ojos agotada.

La luz que entraba por los cristales la hizo despertar. Sintió rara la habitación, el ambiente, pero le gustaba. Miró sus brazos y sus piernas y se sorprendió al descubrir que sus heridas se habían curado, sus cicatrices habían desaparecido sin dejar ningún rastro. Volvía a ser ella, con su piel limpia y delicada. Se miró en el espejo pensando en qué ponerse, y por primera vez vio aquello que ellos veían en ella. Belleza, tanto en su cara y cuerpo como en su aura. De repente quiso ser feliz, quiso aprovechar todo el tiempo que había perdido hundida en sentimientos amargos, quiso enseñarle al mundo que se había propuesto cumplir sus sueños.

Por desgracia, era demasiado tarde. Ya nadie podía verla. Su vida se había agotado. 

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