22/3/13



Siempre me he negado a mantener los pies en el suelo, ¿para qué andar cuando puedes volar?. En realidad volar no es nada fácil, pero la verdad es que siempre he querido llegar muy alto, así que me dedico a hacer crecer mis alas y aprender a utilizarlas. 
Muchas veces me dicen "no podrás llegar", "es muy difícil", "no te hagas ilusiones", "deberías pensar mejor en las cosas que están a tu alcance, como todas las personas", entonces decido que no soy como "todas las personas" y que no quiero pensar en "cosas que estén a mi alcance".
 Esto me recuerda a aquel libro que mi madre me regaló hace unos seis años, Juan Salvador Gaviota, una pequeña gaviota que quería llegar al cielo volando, y todos le decían que se dedicase a volar para sobrevivir. Pues yo no quiero volar para sobrevivir, yo quiero sobrevivir para volar, y cada vez hacerlo mejor, como aquella gaviota. Si me tengo que caer, lo haré, y me levantaré otra vez para poner mis alas en marcha y así intentarlo una y otra vez hasta conseguirlo, llegar a lo más alto y convertirme en lo que quiero ser.

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