20/8/13
¿Real o ilusión?
Entonces, la oscuridad se apoderó de mi, como el frío se apodera del cielo en el mes de noviembre. Me consumía, como se consume un cigarrillo en su dulce boca. Mis alas se habían apagado. La sangre brotaba de mis brazos dejando un rastro de dolor. Mi respiración era cada vez más leve y mi corazón se había congelado, tanto que incluso quemaba. Quemaban los recuerdos, quemaban las palabras, quemaba toda una vida.
Fue entonces cuando, entre las sombras, vi sus ojos. Unos ojos llenos de luz, llenos de vida. Unos ojos que me decían que no podía dejarme vencer.
Quizás no era tan tarde.
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